El código falla. Los niños se distraen. En ambos mundos, la clave no es la fuerza bruta, sino entender el proceso y tener una paciencia inquebrantable.
Como desarrollador, estoy acostumbrado a que una máquina haga exactamente lo que le digo (aunque a veces le digo lo incorrecto). Si un bucle en Python se rompe, busco el error en la línea 42, lo arreglo, y listo. Sin embargo, mi otra gran pasión, enseñar a niños de primaria y secundaria, me ha enseñado que los «bugs» humanos no se arreglan con un simple `console.log`.
El «Error de Sintaxis» en el Aula
Cuando un estudiante no entiende un concepto de pensamiento lógico, no puedes simplemente presionar F5 para recargar su atención. Requiere empatía. Tienes que leer su «código fuente» emocional en ese momento: ¿está frustrado? ¿tiene hambre? ¿simplemente no conectó con el ejemplo?
He descubierto que la paciencia que desarrollo esperando a que un niño de 10 años entienda cómo funciona una variable, es exactamente la misma paciencia que me salva la vida cuando estoy lidiando con código legado (legacy code) de un cliente que no tiene documentación.
Aprender Haciendo (y fallando)
En el aula, promuevo que el error sea parte del juego. Ese momento de «¡Eureka!» cuando logran hacer que un pequeño personaje en pantalla se mueva por sí solo, vale todo el esfuerzo.
«Los desarrolladores web a menudo olvidamos esa sensación. Nos frustramos cuando el CSS no centra un div, perdiendo la perspectiva de que estamos construyendo cosas de la nada. Magia digital.»
Si escribes código todo el día, te reto a esto: la próxima vez que te enfrentes a un bug que parece imposible de resolver, trátalo como tratarías a un estudiante de primaria confundido. No te enojes con él. Da un paso atrás, respira, divide el problema en piezas más pequeñas y ten paciencia. Al final, todo compila.
Escrito por Alex desde su escritorio en Lima, probablemente con un café al lado.


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